Lo que no olvidamos (II). La planificación “desplanificada” de la Esso.

Por Marcos Torres @Marcostropero

Acá voy con el segundo artículo de la serie y ahora le toca el turno a la “Esso Standard Oil” el monopolio petrolero norteamericano radicado en New Jersey, uno de los líderes del mercado de este producto y sus derivados por casi la totalidad del pasado siglo.

Esso, como toda empresa capitalista, basaba sus proyecciones económicas y sus actividades financieras en la posible ganancia o plusvalía que generarían sus ingresos a partir de la venta de sus producciones, después de deducir impuestos y otros costos menores, lo que tendría que representar una ganancia sustancial para evitar pérdidas o al menos estancamientos financieros.

Hasta ahí estamos de acuerdo… pero… si revisamos las estadísticas y los documentos que obran en archivo sobre las predicciones financieras, y los “supermanuales mágicos” de la Esso Standard Oil en la isla, nos daríamos cuenta que la planificación de la economía de la empresa fue un completo desastre, afianzando la idea de que en el capitalismo la idea de la planificación es simplemente absurda, si tenemos en cuenta que se basan en patrones de consumo dictados por un mercado de “obsolescencias” y no de necesidades reales. Ya otras veces se ha dicho que las empresas no venden productos a los consumidores sino compradores a sus propios anunciantes.

Los métodos de predicción de precios y volúmenes de ventas de la compañía en Cuba no fueron, sinceramente, los mejores, partiendo de que las bases de predicción para los años anteriores al triunfo de la Revolución Cubana, fueron tan enclenques que para los años subsiguientes, basados en esos mismos métodos, las predicciones no fueron ni tan siquiera razonables.

Muchos pudieran preguntarse si Cuba era un caso especial por la situación política que se vivía en ese tiempo y por la lucha revolucionaria que se libraba en las montañas, pero es que los resultados de las predicciones en otras naciones donde la Esso depositaba (delicada y a la vez salvajemente) sus “pulpinos” tentáculos, no eran para nada halagüeñas. Habían casos como los de Nicaragua, Honduras y República Dominicana donde la desviación era considerablemente mayor a la de Cuba, para el caso de la predicción de precios y volúmenes de ventas.

Entonces Cuba no era un caso para nada especial como quisieron hacer ver en su momento los directivos de la Esso. Simplemente era una muestra más de la incapacidad del capitalismo para predecir y planificar su economía con certeza, debiendo recurrir a argucias comerciales, políticas y financieras para sostenerse en el mercado.

Pero lo que “realmente NO olvidamos” es que la Esso era la que suministraba (luego de un mentiroso y “amañadito” contrato donde los jefazos del ejército y la fuerza aérea de Batista se llevaban “lo suyo”) el combustible de aviación para los aviones T-33 de la de aquel entonces, que luego serían los encargados de bombardear y ametrallar a los campesinos en las montañas del oriente cubano, bajo el pretexto de la lucha contra los rebeldes.

En fin, que por carambola, la Esso Standard Oil tenía las manos manchadas de la sangre cubana, ya que los productos en el capitalismo tienen que realizarse (o sea consumirse), y en este caso, los aviones de la represión batistiana sabían bien como “realizar” esa máxima.

Hasta que… bueno… Uds. saben… “llegó el Comandante y mandó a parar”.

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