“Entierren mi corazón en…” Cuba socialista. #Cuba #HacemosCuba #DDHHCuba

Masacre de Wounded Knee. Tomado de es.wikipedia.org

Masacre de Wounded Knee. Tomado de es.wipedia.org

Por: Marcos Torres.

Cuando era más joven solía pasar mucho tiempo entre libros bebiendo sobre diversas temáticas de mi interés que, sobre esa fecha, se circunscribían esencialmente a la poesía, novelas históricas, relatos fantásticos, así como otros temas históricos nacionales e internacionales.

Fue en esa etapa (entre los 13 y los 17 años) y gracias a la lectura y a muy buenos maestros (¡Amén!), que fui tomando conciencia real de los problemas de la sociedad cubana y de las causas que los generaban, lo que me permitió (aunque reconozco que con las limitaciones propias de la inexperiencia) analizar los efectos que provocaban a nivel familiar y social los embates de los titiriteros de la política norteamericana contra Cuba.

No recuerdo exactamente la fecha (ni tan siquiera mi edad exacta), pero encontré un libro esencial para el estudio de la historia estadounidense nombrado “Entierren mi corazón en Wounded Knee” de Dee Brown, que pormenoriza la expansión del gobierno norteamericano por el territorio que ocupan actualmente, incluso desde antes de la fundación de los Estados Unidos como nación.

Las historias que se relatan en este libro son sencillamente desgarradoras desde Pocahontas hasta Caballo Loco y Toro Sentado, pasando por las incontables masacres a los indios nativos, en nombre de la “libertad”. El desarraigo de las poblaciones indias y el confinamiento a las denominadas “reservas” entre otros, no fueron más que los efectos lógicos de las guerras de conquista capitalistas. Desde Alaska hasta México, enfrentándose a franceses, españoles y holandeses el gobierno mesiánico inundó de sangre su propio territorio actual.

Los cimientos de la cultura norteamericana se fundaron sobre la base de esa misma sangre india y sobre las de miles de esclavos africanos que ingresaron a los EEUU para trabajar principalmente en plantaciones de algodón, caña de azúcar y otras atroces labores, lo que contrasta con el discurso xenófobo y racista de Mr. Trump que pareciera haber sido copiado de las más oscuras páginas de algún siniestro manual de bolsillo para principiantes del Ku Klux Klan.

Ahora se les ha ocurrido incluir a Cuba en una “lista” (no dejo de representarme mientras escribo, el teleplay humorístico “La lista”: “¡Oye! ¡Yo te vi a ti en una lista!” jejejejejeje) dicen que por ¿incumplir con el enfrentamiento a la trata de personas? ¿¡Pero qué (…) les pasa!? Definitivamente esta gente no pueden estar bien de la cabeza…

¿Habrá que recordarle la asesina “ley de ajuste cubano” o el famoso “parole” para los nuestros médicos que intenta desacreditar el prestigio alcanzado por la medicina cubana? ¡Esto sencillamente amerita sendas y monumentales sesiones de electroshocks a unos cuantos del lado de allá!

Alguno pudiera preguntarse qué tienen que ver los indios nativos de América del Norte y los negros esclavos desarraigados con la política agresiva hacia Cuba. Ahí les va la respuesta.

El fundamento es sencillamente ideológico. Haciendo gala del uso y abuso del “destino manifiesto” los sucesivos gobiernos estadounidenses no han tenido otra idea en mente que apoderarse de cuanto se les cruce por delante y de aplastar a todo cuanto se les oponga con el sencillo objetivo de expandirse. No por gusto Simón Bolivar sentenció que los Estados Unidos parecían estar destinados por la providencia a plagar de males la tierra en nombre de la libertad, y José Martí los calificó como “monstruo” y de “gigante de las siete leguas”.

Por eso mi identificación con los indios y negros de aquellas comarcas, que padecieron los embates del capitalismo en sus primeras fases y con los países del mundo que han  sufrido, a lo largo de la historia, los designios la mayor potencia imperial que ha existido jamás en el mundo desde su paso a la fase superior del capitalismo como lo afirmara Lenin en su momento.

Lo único de lo que sí puedo estar seguro es de resistiremos lo que venga… ¡Lo que venga! Lo hemos demostrado muchas otras veces y ahora no va a resultar diferente.

Y por si quedaran dudas y solidarizándome con aquellos nativos les digo que, llegado el momento, “entierren mi corazón…” pero en Cuba Socialista junto a Fidel.